Diagnosticar la diabetes gestacional

Escrito por: Iolanda Veríssimo
Con los testimonios y revisión de: la Dra. Lisa Vicente, médica obstetra y ginecóloga.

Conozca los factores de riesgo asociados a la diabetes gestacional y sepa qué análisis se deben realizar para diagnosticar el problema de forma precoz.

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La diabetes gestacional se define como cualquier intolerancia a los hidratos de carbono, diagnosticada o detectada por primera vez durante el embarazo. Aunque las causas de la enfermedad aún no se conozcan por completo, se sabe que el problema se origina por cambios en la sensibilidad a la insulina, típicos del periodo de gestación.

“Durante el embarazo, la placenta produce una hormona –el lactógeno placentario humano– que antagoniza el efecto de la insulina. Crea lo que llamamos insulinorresistencia”, explica Lisa Vicente, médica ginecóloga y obstetra.

En estas circunstancias, es necesario que el páncreas de la embarazada produzca una cantidad adicional de insulina para poder reducir el azúcar de la sangre y transformarlo en energía. Las embarazadas con diabetes gestacional no consiguen producir suficiente insulina para dicho efecto, presentando niveles de glucemia elevados, que pueden llevar a complicaciones en el embarazo y en el parto.

Después del parto, los niveles hormonales se estabilizan en los valores anteriores al embarazo y la cantidad de insulina producida vuelve a ser suficiente para responder a las necesidades del organismo, lo que permite que los niveles de glucemia regresen a la normalidad. Como explica Lisa Vicente, por eso este tipo de diabetes es, por definición, transitoria.

«Solo podemos estar seguros de que se trata de diabetes gestacional cuando acaba el embarazo y la mujer realiza la prueba de reclasificación y ve que no tiene diabetes. Solo se puede definir como tal en dicho momento», explica.

Diagnóstico

El diagnóstico de la diabetes gestacional implica dos momentos principales: el análisis de la glucemia en ayunas, en la primera consulta de control prenatal, y una prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO), a las 24-28 semanas de gestación. En el caso de las embarazadas a las que se les diagnostica diabetes gestacional en el análisis de la primera consulta, la segunda prueba ya no es necesaria.

«Todas las embarazadas realizan una prueba de glucemia en ayunas en la primera consulta, que idealmente debería realizarse en el primer trimestre. Si el resultado es negativo, la embarazada debe realizarse otro análisis entre las 24 y las 28 semanas, y es importante que lo realice en ese momento y no antes, para evitar el riesgo de falsos negativos», subraya Lisa Vicente, aclarando que los exámenes de diagnóstico se realizan según la edad gestacional.
La evolución del embarazo, junto con el crecimiento de la placenta, aumenta el riesgo de diabetes gestacional, de la misma forma que el aumento de peso excesivo durante el embarazo puede aumentar la insulinorresistencia.

«A lo largo del periodo del embarazo, aumenta la probabilidad de tener diabetes gestacional. Nuestro objetivo es diagnosticarla lo más rápidamente posible, para poder cambiar el curso de las complicaciones de la enfermedad».

Factores de riesgo

Cualquier embarazada puede desarrollar diabetes gestacional, pero existen algunos factores de riesgo que hacen que sea necesaria una atención especial. La edad es uno de ellos. Según Lisa Vicente, son también factores de riesgo importantes: la obesidad, el aumento excesivo de peso durante el embarazo, el hecho de haber tenido diabetes gestacional en un embarazo anterior o de tener familiares con diabetes tipo 2.

Complicaciones

La diabetes gestacional no aumenta el riesgo de malformaciones en el feto ni hará que el bebé nazca con diabetes. Sin embargo, una diabetes no controlada puede traer complicaciones al embarazo y perjudicar la salud del bebé.

Cuando la embarazada tiene diabetes gestacional, el páncreas trabaja constantemente para producir insulina, pero dicha insulina no baja los niveles de azúcar en la sangre. Y a pesar de que la insulina no atraviesa la placenta, la glucosa y otros nutrientes si lo hacen, obligando al páncreas del bebé a producir insulina adicional para reducir la glucosa.

Como el bebé recibe más energía de la que necesita para crecer y desarrollarse, dicha energía extra se almacena como grasa. Este proceso aumenta el riesgo de macrosomía (tamaño excesivo) en el bebé y traumatismo en el parto. «Las mujeres tienen más complicaciones asociadas a traumatismos durante el parto (cuando los fetos son grandes) y sufrimiento fetal. Sabemos, además, que después esos bebés tienen tendencia a ser más obesos», describe Lisa Vicente.

Controlar la diabetes gestacional

Las embarazadas diagnosticadas de diabetes gestacional o de una diabetes previa, normalmente se envían a una consulta de medicina materno fetal, donde podrán aclarar sus dudas sobre la enfermedad y los riesgos que implica para el embarazo y para el bebé.

Este es un momento en el que la embarazada puede hablar con los profesionales de la salud sobre los cambios que debe hacer en su estilo de vida, sobre todo a nivel de la alimentación, el ejercicio físico y el plan terapéutico.

Según Lisa Vicente, después del diagnóstico el apoyo a la embarazada con diabetes gestacional constituye un trabajo de equipo, que cuenta con la participación del médico obstetra, del endocrino, de la enfermera especialista y del nutricionista. «El primer mensaje es no entrar en pánico, porque la diabetes tiene una enorme carga social negativa. Se debe explicar a la embarazada que en ese momento la diabetes gestacional corresponde a una situación que puede ser transitoria».

El embarazo puede ser una oportunidad para que la embarazada adquiera un estilo de vida más saludable, mejorando sus hábitos de alimentación y ejercicio físico. Estos cambios también serán esenciales para preservar la salud de toda la familia de la mujer que está pasando por la experiencia de la diabetes gestacional.

«La mujer debe pensar que “le han enseñado una tarjeta amarilla”, porque de alguna forma, o por el aumento de peso, o por el exceso de peso, o porque ella misma tiene una reserva pancreática menor de lo normal, tiene más riesgos de tener diabetes más tarde en su vida», destaca Lisa Vicente.

Control diario

Una de las primeras adaptaciones que hay que hacer es comenzar a supervisar diariamente los valores de glucemia. «En la diabetes gestacional se realizan cuatro mediciones esenciales: en ayunas y una hora después de las tres grandes comidas. La embarazada anotará los valores que tiene. El objetivo es estar entre los 70 mg/dl y los 90 mg/dl en ayunas, y por debajo de los 120 mg/dl después de las comidas», aclara la especialista.

Las primeras dos semanas después del diagnóstico serán cruciales para entender si la adopción de un estilo de vida más saludable bastará para mantener la diabetes controlada. En el caso de que los niveles de glucemia no alcancen los valores de referencia solo con cuidados alimenticios, puede que sea necesario realizar un tratamiento con insulina o antidiabéticos orales.

Alimentación completa, variada y equilibrada

De acuerdo con Lisa Vicente, uno de los aspectos esenciales que hay que tener en cuenta en este momento es que no es necesario «comer por dos». El incremento excesivo de peso puede aumentar el riesgo de diabetes gestacional y poner en peligro la salud del bebé.

Lo ideal es que adopte una alimentación completa, variada y equilibrada, basada en la rueda de los alimentos, optando por hacer varias comidas a lo largo del día. Además, la embarazada debe evitar el consumo de productos azucarados, como los dulces y refrescos, y de productos ricos en grasas, como los alimentos precocinados y fast food. Estos cuidados son muy importantes para la embarazada y para un desarrollo saludable del feto, y si se mantienen a lo largo del tiempo su alcance aún es mayor, porque contribuyen a la salud de toda la familia.

Ejercicio físico

La práctica de actividad física durante el periodo de gestación es uno de los componentes más importantes en la prevención y control de la diabetes en el embarazo. Siempre que no exista contraindicación clínica, un plan de ejercicios apropiado puede mejorar la sensibilidad a la insulina y ser un complemento útil en el tratamiento y control de la diabetes gestacional. Caminar, la natación o la hidrogimnasia son algunos de los ejercicios de bajo impacto que ayudan a mantener la condición física y contribuyen al bienestar de la mujer.

Posparto

Según las principales autoridades de salud, todas las mujeres embarazadas diagnosticadas con diabetes gestacional deben realizar una prueba de reclasificación, de seis a ocho semanas después del parto. El diagnóstico de la diabetes gestacional solo queda completo en ese momento.

Las mujeres que se encuentran en este grupo tienen un riesgo añadido de desarrollar diabetes gestacional en el próximo embarazo y de desarrollar diabetes tipo 2 más tarde. Por eso, es imprescindible seguir el estado de salud de la mujer y evaluar el riesgo de diabetes a través de un control regular, realizando detecciones a lo largo de la vida que incluyan análisis de glucemia.

En cuanto al niño que nace en el contexto de un embarazo con diabetes gestacional, se debe tener en cuenta un riesgo añadido de obesidad en la infancia. Además, hay una mayor probabilidad de que desarrolle diabetes tipo 2 en la edad adulta, en el caso de que la madre haya sufrido una diabetes tipo 2 después del embarazo. Estos riesgos se pueden minimizar si, además del control regular, la familia adopta un estilo de vida saludable.

Preconcepción

Todas las mujeres que planean quedarse embarazadas deben solicitar una consulta preconcepcional para evaluar su estado de salud y preparar el embarazo. Esta consulta es particularmente importante para mujeres que tengan diabetes o que hayan desarrollado diabetes gestacional en un embarazo anterior. El riesgo de volver a tener diabetes gestacional en un embarazo posterior varía entre el 30 y el 50 %, por lo que las mujeres en dicha situación deben controlar regularmente su estado de salud y determinar los valores de glucemia en ayunas todos los años.

5 ideas clave:

1. La diabetes gestacional (DG) se define como cualquier tipo de intolerancia a los hidratos de carbono, diagnosticada o detectada por primera vez durante el embarazo.

2. El diagnóstico de la DG se realiza en dos fases: mediante el análisis de la glucemia en ayunas, en la primera consulta de control prenatal, y en una prueba de tolerancia a la glucosa oral, a las 24-28 semanas de embarazo.

3. La DG no controlada aumenta el riesgo de que el bebé sea macrosómico y de traumatismo en el parto.

4. La adopción de una alimentación equilibrada, unida a la práctica regular de actividad física, es esencial para controlar la diabetes en el embarazo.

5. Todas las mujeres diagnosticadas con DG deben realizar una prueba de reclasificación después del parto, y pruebas de detección de la diabetes con regularidad.

Bibliografía consultada:

International Diabetes Federation. Global Guideline on Pregnancy and Diabetes; 2009.

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