Cuidar la higiene del recién nacido

Escrito por: Iolanda Veríssimo
Con los testimonios y revisión de: Ivete Monteiro, enfermera especialista en salud infantil y pediátrica.

Los cuidados de higiene del bebé son fundamentales para protegerlo y constituyen momentos privilegiados de interacción y conocimiento mutuo. Sepa cómo realizar una higiene correcta a su hijo en los primeros días de vida.

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Los cuidados de higiene al recién nacido son esenciales para prevenir infecciones, sobre todo teniendo en cuenta que la piel del bebé en este momento es muy sensible, fina y frágil. A lo largo de los primeros 15 días de vida, la barrera epidérmica del bebé aún es inmadura, su sistema inmunológico no está completamente desarrollado y, por eso, la permeabilidad cutánea es muy elevada, lo que aumenta el riesgo de infecciones.

Según Ivete Monteiro, enfermera especialista en salud infantil y pediatría, los cuidados de higiene corporal, además de ser indispensables, constituyen un momento singular para la creación de lazos.

«Es un momento que debe ser de interacción y de conocimiento mutuo. También es un momento familiar, de implicación», sugiere la especialista.

Los primeros baños
El principal cuidado de higiene al recién nacido es el baño. En este, se debe dedicar especial atención a la limpieza de los ojos, las orejas, la región genital, el ombligo y las uñas. Los padres también deben ocuparse de los diversos pliegues del bebé, en particular en el cuello, axilas, zona de las ingles, detrás de las rodillas y de las orejas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el primer baño solo se debe dar seis horas después del parto, debido al riesgo de hipotermia durante y después del baño. Normalmente, inmediatamente después del nacimiento, el vérnix caseoso –que cubre la superficie de la piel de los recién nacidos – se debe limpiar con una toalla, ese cuidado será suficiente para que el bebé esté limpio y cómodo durante las siguientes horas.

Baño por partes
Hay diversas formas de bañar al recién nacido. En los primeros días de la vida del bebé, los padres pueden optar por el denominado baño por partes, que en general se enseña en las maternidades, y en el que normalmente los bebés se sienten menos desprotegidos, ya que es posible tener algo de ropa puesta.

Más tarde, los padres generalmente comienzan a sentirse más a gusto para bañarlo por completo, lo que generalmente favorece una mayor comodidad del bebé, porque se parece al ambiente intrauterino, permitiendo una mayor relajación. Existe también la posibilidad de bañarlo en un balde, lo que también hace que el bebé se sienta cómodo, permitiendo que se sienta acogido dentro del agua.

Frecuencia y duración del baño
Según Ivete Monteiro, un bebé recién nacido a término completo no necesita bañarse todos los días. «La piel tiene una barrera lipídica y al bañarlo, al usar jabón y otros productos, estamos alterando el pH de la piel, haciéndolo más ácido», explica la especialista.

Los dermatólogos recomiendan que el baño tenga una frecuencia de dos a tres veces por semana, pero si los padres prefieren hacerlo a diario, no hay problema.

El baño no debe superar de 10 a 15 minutos, para que el bebé no pierda mucho calor. Con respecto a la hora, eso dependerá de la reacción del propio recién nacido.

«En el hospital bañamos a los bebés por la mañana, pero algunos prefieren hacerlo por la noche. Lo que recomendamos a los padres es que vayan a casa y prueben. Si creen que el bebé durante el baño está más agitado, más alegre, con más energía, quizá es preferible bañarlo por la mañana, para que después pueda gastar toda esa energía, y esté más tranquilo por la noche. Si les parece que después del baño el bebé está más tranquilo y se duerme fácilmente, lo pueden bañar al final de la tarde o por la noche», explica la enfermera.

Recuerde que los momentos del baño o del cambio del pañal constituyen óptimas oportunidades para jugar y conversar con el bebé, por lo que la prestación de dichos cuidados debe ser compartida entre el padre y la madre y, si es ese el caso, puede contar con la participación de los hermanos.

Cuidados diarios
Aunque no sea necesario bañar al bebé todos los días, hay zonas del cuerpo que se deben limpiar diariamente, como la cara y los órganos genitales.

Ojos
Los ojos se deben limpiar con compresas esterilizadas y suero fisiológico. Sin embargo, cuando no hay secreciones y el bebé no está lagrimeando, se puede usar la primera agua del baño, que aún no tiene jabón o gel.

Orejas y nariz
Según Ivete Monteiro, al contrario de lo que está generalizado, la limpieza de los oídos no se debe realizar con bastoncillos. «Solo se debe limpiar la parte que se ve; es decir, el pabellón auditivo, nada más». Para eso, puede usar una toalla o un pañuelo de papel limpio. Por otro lado, los padres deben tener un cuidado especial con los pliegues detrás de las orejas, limpiándolos con una toallita o con una toalla suave. «El objetivo no es frotar la piel, que es muy sensible y reactiva. Es tocar con la toalla, secar, hacer que el bebé se sienta cómodo», explica la especialista. Con respecto a la nariz, se aplica la misma regla: solo se deben limpiar las zonas que se ven.

Uñas
Las uñas del recién nacido se deben mantener cortas y limpias. Sin embargo, muchos padres tienen la idea equivocada de que pueden cortar las uñas con los dientes, para no hacerle daño al bebé. Según Ivete Monteiro, se debe evitar completamente esa tendencia.

«Nuestra boca tiene microorganismos y al roer estamos pasando esos microbios al bebé», avisa la especialista.

Para cortar las uñas de su bebé, use una tijera apropiada, con puntas redondeadas y hojas pequeñas. Intente comprender en qué momento está más tranquilo su hijo, para que la tarea sea más sencilla. Puede aprovechar un momento en el que el bebé esté totalmente relajado o incluso durmiendo, como después de mamar.

Órganos genitales
La zona genital y anal es la que más se ensucia, por lo que se debe limpiar con frecuencia. En las niñas, la limpieza de los genitales se debe realizar con suavidad, siempre de delante atrás, para no arrastrar heces u orina a la vagina. En los niños, se debe lavar delicadamente la piel del pene solamente en la superficie. No se debe forzar o tirar de la piel del prepucio hacia atrás, porque podría hacer daño al bebé o provocar reacciones inflamatorias.

Cambio del pañal
Según Ivete Monteiro, el cambio del pañal se debe realizar aproximadamente de tres en tres horas. Los padres se pueden guiar por el número de comidas del bebé, sabiendo que, normalmente, se produce una deyección cada vez que mama, por lo que se debe cambiar el pañal.

Siempre que se cambia el pañal se debe limpiar muy bien el culito del bebé con agua y jabón neutro, y hay que tener el cuidado de secar correctamente todos los pliegues cutáneos para evitar rozaduras. Al final, puede aplicar crema hidratante o crema barrera, pero no necesita hacerlo en todos los cambios.

«No es necesario poner siempre crema barrera. Si el pipí del bebé es más ácido y la piel se pone enseguida roja, claro que podemos poner crema para proteger la piel. Pero si un bebé tiene la piel íntegra y rosada no es necesario poner crema todos los días», explica Ivete Monteiro.

Toallitas
Las toallitas son muy útiles en la higiene corporal del bebé, pero en el día a día los padres deben dar preferencia al uso de compresas o discos de algodón, con agua y jabón neutro. «Las toallitas son muy prácticas, pero solo se deben usar cuando se sale, en una situación de emergencia o en casa de alguien que no conocemos. En casa, siempre que exista la posibilidad, se debe limpiar con agua y jabón, que no es tan agresivo y es más natural para la piel del bebé», explica Ivete Monteiro.

Cordón umbilical
Uno de los cuidados más importantes del cordón umbilical consiste en mantenerlo siempre bien limpio y seco. La higiene de esta zona se debe realizar una o dos veces al día, después de haberse lavado muy bien las manos con agua y jabón. Los productos para la higiene del cordón pueden ser los mismos que se usan para el baño del bebé, no siendo esencial el empleo de un antiséptico para la desinfección del área. Otro cuidado importante consiste en mantener la zona del cordón al aire, sin tapar o presionar con una tirita o un pañal.

Recuerde los cuidados que debe tener durante el baño:
• Prepare todo el material que necesita antes de comenzar.
• Coloque la ropa según el orden por el que va a vestir a su bebé.
• Caliente el ambiente y asegúrese de que no hay corrientes de aire.
• Coloque primero el agua fría en la bañera y después la caliente .
• Compruebe la temperatura del agua (37. °C) con el codo o con un termómetro, si lo prefiere.
• Retire cualquier suciedad de la zona genital del bebé antes de colocarlo en el agua.
• Limpie al bebé de arriba abajo (de la cabeza a los pies).
• Utilice un producto propio para el baño del bebé, con pH neutro y sin perfume.
• Seque bien al bebé, con una toalla grande y suave, prestando especial atención a los pliegues cutáneos.
• No deje nunca al bebé solo, ni siquiera durante unos segundos.

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