Alimentación de la madre en el posparto
Las necesidades energéticas y nutricionales de la mujer lactante son semejantes a las de una mujer embarazada en el último trimestre. A una alimentación completa y variada hay que añadir la necesidad de un aporte de yodo para asegurar un desarrollo cerebral del bebé normal.

El plan alimenticio de la mujer posparto se debe adaptar a las necesidades nutricionales de la mujer lactante. Una madre que opte por amamantar al bebé tendrá un añadido en sus necesidades energéticas y nutricionales. Según la nutricionista, Maria Ana Carvalho, “una mujer necesitará, de media, 500 Kcal más por día –en comparación con las necesidades energéticas que tenía antes de quedarse embarazada– para dar respuesta a la lactancia materna en exclusiva”.
El aumento energético que tiene lugar en esta fase de lactancia desde los 0 a los 6 meses de edad del bebé es muy semejante a lo que sucede en el último trimestre del embarazo, por eso mismo, explica la nutricionista, “la dieta es la misma, a excepción de los cuidados que se deben tener con respecto a la prevención de las toxiinfecciones alimentarias que no se aplican durante el periodo de la lactancia”.
De acuerdo con la especialista, el ajuste a las necesidades energéticas añadidas se debe hacer mediante la adopción de una alimentación equilibrada, completa y variada, con base en la rueda de los alimentos y mediante la toma de suplementación adecuada. La lactancia exclusiva necesita un aporte superior de yodo, al igual que el embarazo, para completar las necesidades de la madre que amamanta y para garantizar un desarrollo cerebral del bebé normal.
“En este momento, el yodo es el único nutriente que está recomendado como suplemento en el posparto. El objetivo de esta suplementación se debe al hecho de que el desarrollo cognitivo del bebé se produce mayoritariamente entre el periodo de gestación y los dos, tres años de vida del niño. Por eso, la suplementación de la madre es muy importante, porque el bebé recibe la leche con la cantidad de yodo que consume la madre”, aclara.
MUJER LACTANTE: 150 A 200 µg/DÍA DE YODO
Las principales autoridades de salud recomiendan que la mujer en periodo de preconcepción, embarazada o amamantando debe recibir un suplemento diario de yodo bajo la forma de yoduro de potasio de 150 a 200 µg/día. Los alimentos que contienen más yodo en su composición son las algas, el pescado, la leche y sus derivados, así como algunas verduras.
Sin embargo, la concentración de yodo en los alimentos depende de numerosos factores, como el contenido de yodo en el agua y en los suelos, y también del uso de desinfectantes yodados en la industria alimentaria. Por eso no se pueden suplir las necesidades de la embarazada única y exclusivamente a través de la alimentación, siendo fundamental un aporte adecuado de yodo durante el periodo de lactancia, para que no poner en peligro el desarrollo cognitivo y/o conductual del niño. Sin embargo, hay algunas patologías que constituyen una contraindicación para la suplementación con yodo, por eso es muy importante que dicha suplementación se realice bajo supervisión médica.
El yodo es un oligoelemento esencial para la vida, obtenido a partir de fuentes exteriores al organismo humano a través de la alimentación, se acumula en la glándula tiroides y tiene como función la biosíntesis de las hormonas tiroideas.
CREENCIAS Y MITOS
Una madre que amamanta no tiene ningún tipo de restricciones alimentarias, a excepción del consumo de alcohol, que se debe evitar. Sin embargo, existen muchas creencias y mitos en cuanto a la alimentación de las madres en la fase posparto, pero no hay ninguna evidencia científica que demuestre la necesidad de eliminar determinados alimentos de la dieta alimentaria de la madre que amamanta porque, por ejemplo, provocan flatulencia al bebé.
“Es verdad, existen muchas creencias y mitos con respecto a este asunto que indican que la madre debe evitar comer, por ejemplo, ajo, cebolla, naranja, fresas o coles de Bruselas, porque provocan cólicos al bebé, alergias alimentarias en el niño o pueden ser responsables de cambios en la leche materna, pero eso no es verdad. Es necesario desmitificar esta idea e incentivar a la madre a tener una alimentación lo más variada posible para potenciar el crecimiento saludable de su hijo”, aclara Maria Ana Carvalho.


