Señales de alerta del inicio del trabajo de parto

Escrito por: el Profesor Doctor Luís Mendes da Graça, obstetra.

Tanto en el caso de un embarazo a término completo (gestación >37 semanas) como a término temprano, los síntomas del inicio del trabajo de parto (TP) son semejantes. Por eso, cuando se llega a la segunda mitad del embarazo, se debe instruir a todas las embarazadas sobre las señales y síntomas que pueden estar asociados al desencadenamiento del TP. 

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Si se tiene dicho cuidado, será mucho más fácil detectar precozmente esa situación, algo de gran importancia, principalmente en las gestaciones que no han llegado a término completo. En este caso, valorar las señales de alerta permitirá el diagnóstico a tiempo para poder realizar las acciones terapéuticas necesarias que minimicen los riesgos de la prematuridad.

Se consideran señales de alerta de TP:

• Dolores en la región pélvica (constantes o intermitentes)
• Dolores lumbares (constantes o intermitentes)
• Sensación de presión pélvica
• Dolores abdominales
• Modificación y/o aumento del flujo vaginal (mucoso, más fluido, a veces hemático)
• Contracciones uterinas (intervalos)

Ante estas señales se deberá observar a la embarazada con espéculo y tacto vaginal, debido a que solo a partir de los datos recogidos de esta forma se puede concluir si está o no en inicio de TP. Si se observan contracciones uterinas regulares y existen cambios del segmento inferior del útero (distensión) y del cuello (ablandamiento, acortamiento, dilatación), consideramos que la embarazada está en inicio de TP, por lo que deberá ingresar. En las gestaciones a término completo o cerca del término completo (> 34 semanas) no sería necesario hacer nada más, además de la evaluación del estado fetal. Si la gestación tiene menos de 34 semanas, se debe iniciar la terapia para disminuir la contractilidad y estimular la maduración pulmonar del feto.

Si los cambios del cuello uterino son moderados (ausencia de dilatación) y el segmento inferior se encuentra poco distendido, estaremos ante una simple “amenaza de TP”. Muchas veces, después de unas horas de reposo, se comprueba que la sintomatología ha disminuido, tratándose de una situación de "falso TP".

En los casos en los que la primera observación no ha mostrado cambios del cuello uterino y del segmento inferior, se concluye que la sintomatología se debe atribuir a otros factores, como las infecciones urinarias o ginecológicas y los trastornos digestivos, o que simplemente se deben a la ansiedad de la gestante. En estas circunstancias se debe iniciar el tratamiento específico en ambulatorio y se aconseja el regreso al servicio de urgencias si los síntomas vuelven a manifestarse.

Finalmente, las contracciones referidas en las señales de alerta indicadas anteriormente no se deben confundir con las llamadas “contracciones de Braxton-Hicks”, que corresponden a la actividad contráctil fisiológica del músculo uterino. Esas contracciones siempre son indoloras, se producen de forma irregular y su frecuencia aumenta progresivamente a medida que se acerca el término; raramente aparecen más de una vez por hora.

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