Actitud en el parto

Escrito por: Iolanda Veríssimo

El momento del nacimiento despierta una pluralidad de emociones, al mismo tiempo que implica tener que manejar el dolor. Sepa cómo colaborar y cómo tener una actitud positiva.

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El optimismo, la paciencia o la confianza en usted misma y en los que la acompañamos, puede marcar la diferencia en cuanto a reducir la ansiedad y el dolor durante el parto, aumentando las posibilidades de que este se produzca de una forma más rápida y fácil. Por el contrario, el miedo, el estrés y la inseguridad pueden dificultar la liberación de hormonas importantes para el progreso del parto, como la oxitocina, y hacer que el dolor sea más insoportable. Su actitud cuenta desde que nota las primeras señales de que su bebé va a nacer.

Muévase
Caminar, balancearse o cambiar de posición, además de ayudar a aliviar las molestias, contribuye a que la pelvis se abra progresivamente para el parto y a que su bebé se coloque en la posición correcta para salir. Puede que no sea práctico ni viable caminar por el pasillo del hospital, pero puede sentarse y levantarse varias veces o, si está tumbada, cambiar de posición regularmente. Esa postura le ayudará a poner la fuerza de la gravedad de su parte. Y recuerde que lo importante es que se mantenga activa.

Coopere
Su colaboración activa en las diversas fases del parto es muy importante. Aprender a usar técnicas de respiración y relajación, desde el inicio del trabajo del parto, puede marcar la diferencia. Una respiración correcta permite maximizar la cantidad de oxígeno disponible para usted y para el bebé. Además, a pesar de que las técnicas de analgesia cada vez son más eficaces para el alivio del dolor, será útil que se relaje antes de la administración de la anestesia o si opta por no recurrir a los fármacos.

Encare la tensión de forma positiva
La tensión de los músculos del útero durante una contracción puede ser muy dolorosa, pero forma parte del camino que está recorriendo su cuerpo para que se produzca el parto. El esfuerzo de relajarse es importante debido a la tensión que afecta a los restantes músculos del cuerpo, como respuesta al dolor de la contracción. Esta tensión puede constituir un obstáculo para el parto, porque le roba energía. Para liberarse de ella, identifique las zonas en las que está más tensa por causa del dolor e intente relajarlas, con una respiración rítmica y regular. Esta relajación muscular antes de cada contracción le ayudará a no desperdiciar una fuerza que será necesaria durante el periodo expulsivo.

Sea paciente
El hecho de que su trabajo de parto se desarrolle muy lentamente no significa que algo vaya mal. Cada parturienta tiene su propio ritmo. Una forma importante de colaborar es confiar en los profesionales de salud que la acompañan y estar tranquila. Una vez más, las técnicas de respiración son una ayuda importante para mantenerse relajada. Podrá llegar a una fase en la que el bebé ya hace mucha presión sobre el cuello del útero, mas este aún no está completamente dilatado, por lo que deberá contrarrestar la tendencia de hacer fuerza para que salga el bebé, concentrándose y controlando la respiración. La capacidad de autocontrol, el apoyo de su compañero y la paciencia serán muy importantes en este momento.

Identifique las fuentes de estrés
Mire a su alrededor e intente comprender si existe algún factor que la esté poniendo nerviosa y que pueda evitar. Es natural que todo el mundo quiera darle apoyo y estar presente en ese momento, pero asegúrese de que el ambiente en su habitación es tranquilo y de que ningún familiar le está provocando estrés. Otros aspectos, como la iluminación, la temperatura de la habitación o el ruido, pueden influir durante el parto. Para que pueda liberar las hormonas necesarias para el desarrollo del mismo necesita silencio, seguridad y privacidad.

Ponga en práctica lo que ha aprendido
La mejor estrategia para conseguir controlar el dolor es informarse con antelación sobre lo que va a suceder en las diversas fases del trabajo de parto, lo que sentirá y cuáles son las opciones para el alivio de las molestias.
La preparación emocional para el parto permitirá que se sienta menos ansiosa y que controle mejor el dolor. Además de los métodos farmacológicos, las técnicas que utilizan la música, el masaje, los baños calientes, etc. pueden ayudarle a aliviar el dolor en estos momentos. Aprender con antelación algunos ejercicios de respiración también puede marcar la diferencia. Es importante que en los momentos más dolorosos haga un esfuerzo para poner en práctica lo que ha aprendido.

Aproveche el apoyo de los demás
El apoyo emocional le ayudará a liberarse de la ansiedad propia del momento y a tener valor para las diversas etapas del parto. La presencia de su compañero, de un familiar o de un amigo cercano será importante para tranquilizarse y sentir que no está sola. También le pueden ayudar a aliviar la tensión y el dolor con un mensaje y palabras de ánimo. El acompañamiento por parte de una matrona –una profesional formada para estar al lado de la mujer durante el parto– será importante para ir recibiendo información y apoyo físico y emocional.

Sea optimista
El parto permitirá que se encuentre por primera vez con su bebé, con quien ha compartido su intimidad durante tantos meses, y a quien ya ama incondicionalmente. Por eso es un momento inolvidable que, a pesar de todo el dolor, también conlleva una enorme carga emocional y muchas expectativas. Su actitud debe ser lo más positiva posible. Confíe en usted y en aquellos que la rodean, y disfrute de este momento tan importante con el soporte necesario y con determinación personal. Recuerde que todo el esfuerzo se verá compensado cuando pueda coger a su bebé en brazos.

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