Estrategias para aliviar la acidez

Escrito por: Dra. Marcela Forjaz, ginecóloga y obstetra; Edición: Iolanda Veríssimo.

Sepa qué provoca la acidez, por qué las embarazadas son especialmente vulnerables y cómo minimizar esa molestia.

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No es raro ver a una embarazada que se queja de acidez. En realidad, siete de cada diez embarazadas sienten dicha molestia, sobre todo a partir del tercer trimestre.

¿Qué es al fin y al cabo la acidez?

Para comprender mejor de qué se trata tenemos que recordar que el tubo digestivo no es solo ni literalmente un “tubo” que conduce los alimentos, permite su absorción y lanza los “desperdicios” al exterior. Se trata de un trayecto con plataformas, y se pasa de unas a otras a través de puntos clave que están pensados para que no se produzca un retroceso. Desde el esófago al estómago hay un mecanismo valvular, el esfínter esofágico inferior, que no permite el reflujo del contenido del estómago de nuevo al esófago, y desde el estómago al intestino existe algo parecido denominado píloro, etc.

Cuando por algún motivo el esfínter esofágico inferior no funciona bien, acaba por permitir el reflujo gástrico. Los alimentos en el estómago, mezclados con los ácidos que este produce dan lugar a una mezcla mucho más ácida de que cuando dichos alimentos pasaron por el esófago, por lo que este, al no estar preparado para esa acidez, cuando dicho reflujo es crónico sufre una reacción inflamatoria (esofagitis).

Síntomas

Los síntomas de esta irritación del esófago son una sensación de quemadura que se puede extender desde la zona de atrás del esternón (en el pecho) hasta la garganta, y la sensación de acidez en la boca, a veces acompañada por el reflujo de ácidos hasta la misma, con ardor y un sabor desagradable. ¡Eso es la acidez!

Alimentos problemáticos

¿Qué es lo que hace que dicho esfínter no funcione bien? Sabemos que existen alimentos que favorecen su relajación; es decir, que interfieren en su capacidad de cerrarse de forma eficaz. Algunos ejemplos son el chocolate, los fritos, el alcohol, los alimentos grasos, la leche entera, los alimentos condimentados, la menta y las bebidas con gas. También existen factores generales asociados a la acidez, como el tabaco y la obesidad.

Agravantes en el embarazo

El embarazo presenta además factores agravantes, como un ambiente hormonal rico en progesterona, la hormona que hace que se relajen los órganos huecos, en particular el intestino y los esfínteres, incluido el esofágico inferior, lo que convierte a las embarazadas en serias candidatas para sufrir acidez. Como si no fuera suficiente, el aumento de la presión dentro del abdomen, causado por el aumento del volumen uterino provoca, por sí solo, un empuje del estómago para provocar su vaciado… ¡hacia arriba! Si a estos factores, químicos y físicos, añadimos el exceso de peso que sufren algunas mujeres durante el embarazo, tenemos la receta para conseguir una buena dosis de acidez diaria.

Con respecto al mito de que la acidez se produce porque el bebé tiene pelo… La única cosa que conecta estos dos factores (acidez en la embarazada y pelo del bebé) es la estadística. Más del 70 por ciento de las embarazadas tienen acidez, y más del 70 por ciento de nuestros bebés, al ser latinos, tienen pelo. Son dos acontecimientos frecuentes, por lo que la posibilidad de que ambos se produzcan en la misma embarazada es muy grande. ¿Qué sucederá en el caso de los bebés nórdicos, tan rubios y sin pelo? ¿Sus madres sufren acidez?

Consejos para aliviar la acidez

Además de la corrección de la alimentación, eliminando los alimentos que agravan el reflujo, existen algunas medidas sencillas que pueden aliviar dicha molestia:

1. No se tumbe justo después de comer, espere dos horas antes de irse a dormir;

2. Eleve la cabecera de la cama con algo que sirva de calzo por debajo de la estructura de la cama, con una altura de aproximadamente 15 cm; si no es posible, use otra almohada alta directamente por debajo de su cabeza, de tal forma que quede menos tumbada, casi semisentada;

3. No use ropa apretada, prefiera la ropa ancha y cómoda;

4. Coma con frecuencia y en pequeñas cantidades; aunque no tenga este problema, lo ideal es que la embarazada realice unas 7 comidas ligeras por día;

5. Si es posible camine un poco después de las principales comidas; invente motivos para estar en movimiento o en pie, aunque sea solo durante 15 minutos;

6. No ingiera muchos líquidos durante las comidas; es preferible que realice la mayor ingestión de líquidos entre las comidas;

7. Coma lentamente: cuanto más mastique más pastosa estará la comida, protegiendo aún más el esófago a su paso y permitiendo también que el estómago se vacíe más fácilmente, contrarrestando la posibilidad de que la comida se quede una eternidad en el estómago y que refluya con mayor facilidad al esófago.

8. Existe un gran grupo de alimentos que alivian la acidez, como el jengibre, la miel, el hinojo, el apio, los copos de avena, etc. La forma de preparar los alimentos también tiene importancia: las carnes blancas siempre son mejores que las rojas, pero lo ideal sería retirar la piel del pollo, porque es bastante grasa. El pescado generalmente también se tolera bien, sobre todo a la plancha o cocido; el pescado frito, por la cantidad de grasa que absorbe, puede agravar la acidez. Las verduras verdes también funcionan muy bien en la prevención del reflujo. Es el caso de las judías verdes, el brócoli y las ensaladas, aunque es preferible evitar el tomate. El tomate, aunque sea en salsa, como en la lasaña o en las albóndigas, no suele dar buen resultado... Prefiera los acompañamientos como el arroz integral, el cuscús o el bulgur, que compensan la acidez del estómago y tienen la ventaja de regular el tránsito intestinal gracias a la fibra que contienen, lo que también favorece el vaciado gástrico. Los frutos como el melón, la sandía, el plátano o incluso la piña se aceptan bastante bien y no suelen provocar molestias, aunque no sucede lo mismo con los citrinos. El yogur suele proporcionar alivio, así como la leche templada (semidesnatada) o la leche de avena.

Atención a los mitos

El agua con gas puede incluso agravar los síntomas, ¡y la pasta de dientes solo sirve para lavárselos!
Si es necesario puede recurrir a un antiácido, hablando previamente con su médico. Si ya sufría reflujo antes del embarazo, posiblemente tendrá que recurrir a otro tipo de fármacos, pero cada caso deberá ser valorado con el médico.

Cada embarazada es única

Es importante recordar que la especie humana tiene una característica fantástica que es la diversidad. Sin embargo, esta característica explica también que algunos de los alimentos que están identificados como causantes de acidez puede que no sean los culpables en su caso. Identifique y evite los alimentos que le provocan acidez a usted. Por otro lado, entre los que aparentemente causan alivio, habrá algunos que, al contrario, agravan la acidez en un uno por ciento de la población. También deberá estar atento a eso y observar cuáles son los que realmente la alivian. Hay embarazadas que dicen que cuatro almendras sin piel hacen milagros, otras argumentan que tienen que ser con piel, porque en ella está el secreto para el alivio... ¡Déjese guiar por su experiencia!

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