Cuidados de la piel

Escrito por: Iolanda Veríssimo
Con los testimonios y revisión de: Manuela Cochito, dermatóloga

Conozca las principales medidas de protección de la piel en el embarazo y sepa cómo prevenir las manchas y las estrías. 

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Durante el embarazo la piel de la mujer se puede poner a prueba, sobre todo debido a los cambios hormonales y al aumento de peso. Los cambios más comunes son el melasma gravídico –que se caracteriza por la aparición de manchas oscuras en la piel– y las estrías. Sin embargo, cada embarazo es único, y puede que los cambios fisiológicos en la piel sean imperceptibles.

Embarazo bien controlado
Según Manuela Cochito, médica especialista en dermatología, existen algunos cuidados básicos que la futura madre debe tener a lo largo de todo el embarazo y durante el primer mes después del parto, para minimizar el impacto de dichos cambios y facilitar el regreso a la normalidad. «La piel refleja siempre la salud general, por eso, es esencial vigilar el embarazo desde el punto de vista médico, y acompañarlo de forma adecuada, con una evolución ponderal (de peso) correcta», introduce la médica.

Manchas oscuras
A partir de las ocho semanas de embarazo, se produce un aumento significativo de la hormona estimulante de los melanocitos, las células de la piel productoras de melanina (el pigmento que da color a la piel).
De la misma manera, los estrógenos y la progesterona estimulan el funcionamiento de dichas células, lo que conduce a la aparición de manchas oscuras en las zonas más fotoexpuestas, sobre todo en la cara.
«No todas las embarazadas tienen manchas, y muchas mujeres que no están embarazadas las tienen, debido a la ingestión de la píldora o simplemente por factores genéticos. Existe un fuerte componente genético y hormonal», explica Manuela Cochito. Según la especialista, usar protector solar y evitar una exposición excesiva al sol durante este periodo, puede ayudar a evitar la aparición de manchas.

Línea negra
Algunas mujeres también tienen una línea castaña en el centro del estómago, la denominada línea negra, que corresponde a una acumulación de melanina en la línea blanca del abdomen. Dicha acumulación de melanina también es visible en otras zonas de la piel, como el área que rodea a los pezones.

Consulte a un dermatólogo
A partir del momento en el que la embarazada se da cuenta de la aparición de manchas, debe ponerse en contacto con un dermatólogo o hablar con su médico obstetra sobre el tema. Algunas cremas antimanchas no se pueden usar durante el periodo de gestación, por lo que es importante recibir consejo médico sobre ello. «En cuanto a los tratamientos, los productos que contengan hidroquinonas o retinol no se pueden usar durante el embarazo. Se pueden usar algunas cremas antimanchas a base de ácidos de frutas, creadas a propósito para dicho periodo», recomienda.

Además, existen dermatosis específicas del embarazo, que pueden ser graves y se deben controlar en cuanto aparecen.

Después de que nazca el bebé, y después del periodo de lactancia, la madre debe observar las manchas que le han quedado. Muchas retroceden después del nacimiento del bebé o desaparecen espontáneamente, pero en la mayor parte de las veces es necesaria la ayuda de un dermatólogo.

Prevenir las estrías
A pesar de que nuestra piel es naturalmente flexible, gracias a las fibras de colágeno y elastina que la forman, el aumento de peso y los cambios hormonales del embarazo le exigen una mayor elasticidad.

Las estrías se producen cuando la piel se estira más allá de sus límites, sobre todo cuando dicho estiramiento ocurre de forma rápida. La barriga, los senos, las nalgas y los muslos son las partes más afectadas. Según Manuela Cochito, una vez que surgen las estrías ya no desaparecen, por lo que la embarazada debe centrarse en su prevención.
Además de una buena supervisión médica, mediante el control de la evolución ponderal en el embarazo, el cuidado esencial para prevenir las estrías consiste en mantener una buena hidratación de la piel.

«La hidratación profunda es extremamente importante, para que la piel esté bien preparada para la distensión que se le va a exigir: poder extenderse y después volver al mismo lugar sin que se produzca una modificación de las fibras», dice la dermatóloga.
Hidratación

En una primera fase del embarazo, la crema hidratante se debe aplicar al menos una vez al día. Después de la hidratante se debe aplicar la crema antiestrías. Este cuidado adicional es fundamental, debido a que las cremas antiestrías contienen sustancias específicas que evitan la degradación de las fibras de colágeno y elastina, haciendo que la piel sea más flexible y que esté más hidratada y homogénea, preparándola para las exigencias del embarazo.

Según Manuela Cochito, después de que el bebé nazca estos cuidados no se deben interrumpir sino reforzar. «Durante el último trimestre de embarazo y en el primer mes después del parto, se debe aplicar la crema antiestrías dos veces al día, para dar todos los nutrientes necesarios a la piel para que esté, en principio, lo mejor preparada posible para la inevitable distensión que se produce», aconseja.

Prurito y picor
Algunas embarazadas se quejan de la sensación de picor y prurito durante el periodo de gestación. Según Manuela Cochito, esas molestias también pueden estar relacionadas con el estiramiento y la deshidratación de la piel, por lo que una limpieza correcta de la piel y la aplicación de crema hidratante siguen siendo la principal medida para el alivio de las molestias. Sin embargo, hay dermatosis específicas del embarazo que pueden comenzar con esos síntomas y evolucionar a situaciones más graves, como la aparición de máculas y enfermedades de la piel. «Si se trata de un picor ligero, se debe reforzar la hidratación. Si el picor persiste y/o comienzan a aparecer lesiones cutáneas, como pequeños granos, la embarazada debe consultar al dermatólogo», aconseja.

Pezones agrietados
Durante el periodo de lactancia materna, es común que aparezcan pequeñas fisuras o grietas en los pezones que, a pesar de no causar problemas al bebé, pueden provocar bastantes molestias a la madre y motivar el abandono de la lactancia.

Según Manuela Cochito, el principal cuidado preventivo de las fisuras en los pezones es el uso de cremas hidratantes apropiadas para proteger el pezón y evitar la aparición de las mismas. En este contexto, la dermatóloga recuerda que la madre debe tener el cuidado de lavarse los pezones antes de amamantar porque, a pesar de que los productos no son tóxicos, normalmente a los bebés no les gusta el sabor.

Después de amamantar, la madre debe volver a aplicarse la crema. Teniendo en cuenta que la piel es particularmente sensible en esa fase, también es importante usar sujetadores adecuados para el periodo de lactancia, y evitar el rozamiento con compresas o cualquier tipo de ropa cuyo tejido sea más áspero.

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