El llanto del bebé

Escrito por: Sofia Patrício

Además de ser una de las formas más usadas por el bebé para comunicarse, el llanto también puede estar relacionado con una evolución positiva del niño, incluso con el desarrollo de su sistema nervioso.

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La llegada de un bebé al mundo viene acompañada por su llanto y, cuando eso no sucede, es necesario provocarlo. El motivo es sencillo: llorar promueve la apertura de los pulmones e inicia su funcionamiento, además de provocar la salida de los fluidos de las vías respiratorias, para hacer posible la entrada de oxígeno. Además, no nos podemos olvidar de un aspecto muy importante: el llanto es la forma más fácil e inmediata que tiene el bebé para comunicar a sus padres cuándo tiene hambre, si le duele algo, si quiere compañía o si se siente incómodo.

¿Por qué llora el bebé?
Dos o tres semanas después del nacimiento del bebé, muchos padres empiezan a ser capaces de descifrar su llanto. A pesar de que cada bebé se manifiesta de forma diferente según cada necesidad, y de que el tipo de llanto también depende del temperamento del bebé, la mayoría de ellos llora de una forma similar.

Cuando el bebé tiene hambre
Cuando existe una señal de hambre, el bebé llora con sollozos continuos pero cortos. El llanto es persistente y no muy alto. Normalmente, el llanto va acompañado por un movimiento de cabeza hacia un lado y hacia el otro, con la boca abierta, indicando que está buscando comida.

El llanto es señal de malestar
El llanto de malestar es similar al llanto de dolor. Sin embargo, no es tan fuerte, a pesar de que puede alcanzar momentos intensos. Normalmente, en esta situación el bebé se calma cuando lo cogen en brazos.

El llanto es de dolor
Cuando tiene dolor, el llanto es agudo, alto, seguido de apnea y después de un nuevo grito de dolor. Cuando el bebé llora por dolores no se tranquiliza al cogerlo en brazos y el cuerpo del bebé puede contraerse. Los padres pueden buscar el origen del dolor presionando muy ligeramente en la fontanela, el estómago, los brazos, las piernas, los oídos... En el caso de que el llanto persista o si se debilita, pero continua, deberá acudir al médico.

El llanto significa tedio
Cuando el bebé está aburrido, en lugar de llorar lloriquea y se calma cuando le prestan atención.
Llorar por fatiga

Los bebés también se cansan. Ese llanto comienza siendo similar a un gemido que va aumentando de intensidad. Debe intentar que el bebé descanse. Por norma, basta con tumbarlo en la cuna, en un ambiente tranquilo, para que el llanto pase a ser apenas unos sollozos, hasta que cese.

¿Cómo calmar al bebé?
En primer lugar, cuando el bebé llora es importante que los padres mantengan la calma y que tengan más en cuenta su instinto que las opiniones de las personas a su alrededor; serán muy numerosas y, probablemente, contradictorias unas de otras.

Estrategias a tener en cuenta

Haga una “selección” de lo que le pueda estar pasando al bebé e intente interpretar el llanto.
Le puede dar el objeto que lo tranquiliza, como el chupete, el dedo, el pañal...

Compruebe si su bebé tiene el pañal limpio.
Teniendo en cuenta las horas a las que ha comido, valore si el bebé puede tener hambre, aunque sea durante la noche. Muchos bebés solo aguantan periodos más prolongados sin comer a partir de los seis meses.

Tenga en cuenta que muchas veces son los cólicos los que provocan el llanto de los bebés.
Compruebe si el bebé tiene frío o calor y alívielo en ambos casos. Si tiene frío tendrá el cuello y el cuerpo fríos, así como los labios morados. En el caso de que tenga calor, presentará el cuello rojo y sudor en la cabeza.

Valore la temperatura corporal. En caso de fiebre, acuda al médico.

Hable con el bebé con un volumen normal y tranquilo y vaya bajando el tono de voz a medida que se va tranquilizando.

Cántele canciones de cuna y estréchelo junto a usted.

Envuelva al bebé en una manta, le puede dar palmaditas suaves, de forma firme y rítmica.
Acune al bebé.

Dé un masaje al bebé.

Si incluso así no son capaces de detectar lo que le pasa al bebé y sigue llorando, es aconsejable que acuda al médico.

¿No identifica el llanto?
Si después de todos los intentos de interpretación del llanto del bebé sigue sin entender qué le pasa y, a su vez, el llanto continúa de forma ininterrumpida, entonces quizá sea mejor que lleve a su hijo al médico. Es normal que los bebés lloren varias veces y, por eso mismo, puede que se pregunte cómo puede saber si su hijo está llorando con la intensidad y la frecuencia normal o no.

Evaluar varias posibilidades
Cuando los bebés tienen entre tres y cuatro semanas, y hasta cerca de los cuatro meses, el llanto normal se produce al final de la tarde e inicio de la noche, y el llanto del final de la tarde puede incluso durar de dos a tres horas.
A partir de los cuatro meses, el bebé ya debe haber adquirido ciertas rutinas de comidas y sueño, lo que acaba ayudando a los padres no solo a tratarlo, sino también a comprender mejor cuándo no es normal el llanto.
Por otro lado, con esta edad el llanto del final de la tarde ya no suele producirse. Si sucede debe hablar con su pediatra, para comprobar si el llanto tiene otras causas asociadas.
Otra forma de despistar si el llanto muestra algo más que hambre o malestar es asegurarse de si, además del llanto, el bebé manifiesta señales de enfermedad, como fiebre, diarrea, postración, negación a comer, dificultad para respirar, etc.

El llanto cuando el niño ya anda
Cuando el niño comienza a andar siente una independencia que hasta entonces no sentía. También es el momento en el que comienza a enfrentarse, con más frecuencia, al sentimiento de frustración.

Además de ser una fase complicada para ellos, también lo es para los padres, visto que es difícil entender a los niños en esos momentos.

Como viven en la dualidad de desear su independencia, pero, al mismo tiempo, se dan cuenta de que dicha exploración del mundo no es nada fácil, es frecuente que lloren. Y no es tan inusual que lloren aún más cuando los padres intentan consolarlos. Esto sucede porque les gustaría ser capaces de explorar el mundo solos, sin sobresaltos ni barreras.

En esta fase, los padres deben intentar que los niños comprendan que “están ahí” pero, al mismo tiempo, deben darles el mayor espacio posible.

Cuando el llanto se convierte en rabieta
Alrededor de los dos años, en muchas ocasiones el llanto se convierte en rabietas. Cuando los niños comienzan a tener rabietas, muchas veces lo mejor es ignorarlos. Es preferible que los padres se alejen (garantizando siempre la seguridad del niño) y solo se deben acercar cuando pase la rabieta. No deben regañar al niño. En la mayoría de las veces lo único que necesita es que le muestren que lo comprenden y que están a su lado. Por otra parte, al tener esa actitud los padres están dando espacio al niño para que resuelva solo el problema. Tengan en cuenta que esto no significa que se deben evitar las confrontaciones. La cuestión es que se debe elegir bien las que valen la pena.

Cuando el niño lloriquea
Otra técnica que usa el niño cuando quiere algo o está aburrido, es lloriquear. Comienzan a usar este método también alrededor de los dos años. Es importante que los padres, una vez que hayan descartado la posibilidad de que el niño no tenga dolor, esté enfermo o sienta malestar, no cedan ante ese llanto, por más molesto que sea. Los niños son persistentes y si se dan cuenta de que lloriqueando consiguen todo de los padres, eso es lo que harán cada vez que quieran algo, se sientan frustrados, enfadados, contrariados, tristes, etc. Los padres deben intentar enseñarle a entretenerse solo, y deben mostrarle que solamente hablarán con él cuando deje de lloriquear para poder entender qué le pasa.

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